
La fama es esquiva y efímera, o al menos suele serlo. El ser conocido o famoso es un deseo, global, pienso en la mente del ser humano, unas veces por reconocimiento, otras simplemente por poder reservar toda la planta de un hotel para ti solo, o cerrar un centro comercial para tus compras… es tal el gusanillo que produce ese “poder” que para algunos incluso podría ser una droga, una medicación a la que tiene que tener acceso, o morirán…
Y si hablamos de gente que no es famosa, también podemos encontrar ejemplos; matrimonios que exhiben lo que no tienen, que engordan unas vacaciones o los logros académicos de un hijo, cuando se lo relatan a una vecina en la compra… nos gusta ser mas, tener mas, aunque sea por fardar.
Uno de las razas sociales a los que les encanta esto son los gays (evidentemente no todos, solo algunos) pero que casualmente son los que mas “divas” son. Me explico: ¿para que vas a salir a la discoteca vestido normal, arreglado, cuando puedes ser la espantajo, digo, la mas moderna del lugar?
Hay que estar en el candelero, en la cima, evitar que la gente hable mal, y llevar lo ultimo de las grandes marcas, aunque sea del top manta… y si puedes decir una mentira pequeñita que te haga centro de las miradas ¡pues mejor! Total ¿quién va a enterarse?
¿Para que ir a la playa con tu bañador de 20€ y tu pareo de 5, si puedes ir con tu súper “swimming trunks” de 100€ y tus gafas de sol de diseño, con las que incluso nadas en la orilla emulando los mejores años de Anita Bióloga Obregon?
Cualquiera de estos personajes sueña con emular a Lady Gaga, viajar en limusina y vivir en la cresta de la ola… y por supuesto si lo consiguen algún día, matarían a su madre por seguir en ella.
Algo así es lo que le pasó (le pasa) a Victor Sandobal y por arrastre a su ex Nacho Polo…
Victor Sandobal, periodista, cantante presentador y no se que mas, triunfaba en España, pero como todo lo bueno se acaba, un día se dio cuenta que necesitaba ese gusanillo del que antes hablaba… y si ya de normal resulta que este hombre pues no estaba muy bien, ademas le sumas una araña maldita, un horrendo calvario hospitalario, un trío por aquí, un engaño por allá, un prostituto como pareja, miles de sucesos, todos a la vez, que parecen sacados de una mala tele novela... !ya esta! !Volverían las limusinas, los focos, las entrevistas, las cámaras a pie de casa, los gritos, los desmayos… el dinero, la fama!
¿Seguir en la cresta de la ola a cambio de la amputación de un dedo del pie? Lo imagino en su cuarto de baño con un cuchillo afilado decidido a responder que si… a mas fama, a mas minutos de televisión…
¡Oh what a circus, oh what a show!
¡Si señor!
Cuando a una persona como Victor Sandobal le quitas su droga, nada puede evitar que pase por encima de quien sea para recuperarla, por encima de su pareja, de sus años juntos, de su dignidad, de su respeto, de su calidad humana. Se convierte en una bestia, en un vampiro catódico… !todo por la audiencia!
Veo a Victor Sandobal vestido de Eva Perón asomándose a los balcones televisivos, gritando; ¡No llores por mi España!, devorando audiencia y poniendo cara de cerdo estreñido, llorando con relativa facilidad, riéndose por dentro de la estupidez de las personas que lo aplauden, y por que no, también, de los que le insultan.
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